A menudo nos encontramos con que se están realizando grandes esfuerzos por hacer más sostenible la economía, para paliar los efectos devastadores que el consumo y los deshechos causan sobre el Planeta y sobre los que en él habitan. Sin embargo, aunque la concienciación aumenta, la legislación se hace más firme y el consumidor está más informado, los resultados no van acorde con las necesidades reales a las que hacemos frente. La problemática asociada a una mala gestión durante décadas es tan amplia, que los esfuerzos deben ser mayores. Durante estos años de intento de cambio y esfuerzo se ha observado también que la economía verde a menudo encarece el producto, por lo que se excluye a un grupo principal de consumidores. No por falta de concienciación y motivación, si no por falta de recursos económicos. Estos parámetros han sido estudiados y recogidos por Gunter Pauli, un gran defensor de la economía verde que aplicó muchas mejoras ambientales en su fábrica para luchar contra el deterioro del Planeta. Advirtió sin embargo, que su actividad seguía produciendo grandes desequilibrios, y creó un nuevo concepto, la Economía Azul. Este concepto trata de mejorar los puntos flacos y los errores de la economía verde, produciendo bienes aptos para todos los públicos que usen para su producción recursos locales, especialmente centrados en residuos gracias a un Análisis de Ciclo de Vida completo que permita, esta vez sí, cerrar el círculo del consumo y conseguir una economía respetuosa